REESTRUCTURA TU NEGOCIO CON CERTEZA FISCAL

Carlos Ramírez Gómez
Socio Precios de Transferencia
LawBiz Consulting Group 

La contingencia sanitaria ha tocado la puerta a nivel mundial y provocó que muchas empresas se vean obligadas a especializarse o generalizar actividades, aprovechar al máximo sinergias, redistribuir beneficios, modificar estructura de costos, externalización de procesos, optimización de procesos, etc. 

Si al realizar cualquier cambio al interior de la compañía o del grupo empresarial al que pertenecen, la empresa tiene como resultado un cambio en sus activos, funciones y riesgos, estamos en presencia de una reestructuración empresarial.  

De acuerdo con las directrices de la OCDE, la reestructuración de empresas se refiere a la reorganización transfronteriza de las relaciones comerciales o financieras entre empresas asociadas, incluyendo la finalización o la renegociación sustancial de acuerdos preexistentes y, en consecuencia, si existen condiciones aceptadas o impuestas que difieran de las que serían acordadas por empresas independientes.  Los beneficios de esa empresa se deberán someter a imposición en consecuencia. 

Ante cualquier cambio al interior del grupo con relación a funciones, activos y riesgos, es importante tomar en cuenta la legislación en materia de precios de transferencia vigente, la cual establece que; las transacciones llevadas a cabo entre empresas que son partes relacionadas se deben celebrar como si estas estuvieran pactadas con terceros independientes en operaciones comparables.  

En caso de que estos cambios no estén pactados como con partes independientes en operaciones comparables, la legislación fiscal faculta a las autoridades tributarias a aplicar los ajustes correspondientes y someter a imposición los beneficios obtenidos de dicha reorganización empresarial. 

Por lo cual, resulta relevante que si se modifican las políticas intercompañía o se cae en algún tipo de reestructura intragrupo, estas atiendan el principio de plena competencia o “Arm´s Length” y, sobre todo, tengan una razón de negocios válida y sustentable para llevar a cabo la reorganización de funciones, activos o riesgos, en la que demuestren que están fluyendo beneficios hacia la entidad que lleva a cabo dicha reestructura. Cualquier cambio que se dé en la relaciones económicas, comerciales y operativas tomemos en consideración lo que la legislación fiscal en la materia nos establece.