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“La Franja y la Ruta”: Nuevas inversiones en América Latina

La Iniciativa La Franja y la Ruta (BRI) es una estrategia de desarrollo de infraestructura global adoptada por el gobierno chino en 2013 para invertir en casi 70 países y organizaciones internacionales. Los objetivos declarados son construir un gran mercado unificado y utilizar tanto el mercado nacional como el internacional, para mejorar el entendimiento mutuo y la confianza entre los países miembros a través del intercambio cultural y la integración, lo que da como resultado un patrón innovador con entradas de capital, grupo de talentos y tecnología.

Esta iniciativa de la Franja y la Ruta ha sido presentada en varios países de América Latina, como Perú, Venezuela, Ecuador y Argentina. Sin embargo, ha atravesado dificultades debido a la pandemia de este año con cierres y actividades comerciales limitadas. Por lo tanto, el proyecto se ha ralentizado en estas áreas. Además, hay pocos proyectos nuevos en América Latina y ningún país nuevo se ha sumado a esta iniciativa.

Sin embargo, la situación actual no impide que China invierta en América Latina. En lugar de renunciar a la inversión allí, China decidió explorar nuevas áreas de cooperación como la Ruta de la Seda de la Salud (HSR) y la Ruta de la Seda Digital (DSR), ambas se han desarrollado enormemente desde el comienzo de la pandemia.

El HSR se ha desarrollado debido a la necesidad de modernizar y encontrar nuevas soluciones en la industria de la salud en medio de la pandemia. El gobierno chino está proporcionando ayuda médica y suministros de alimentos, la cual fue entregada directamente en las embajadas de China en países como Brasil, Colombia y España. Algunas empresas que participan en proyectos de la iniciativa la Franja y la Ruta en el extranjero, como Huawei y China Communications Construction Company, han tomado la iniciativa de entregar suministros. La Fundación Jack Ma y la Fundación Alibaba han entregado paquetes de ayuda a más de 150 países. China también ha estado prestando apoyo económico a algunos países afectados. Con todos estos esfuerzos, China se está esforzando por uno de los roles principales en la lucha contra COVID-19.

Para lograr sus objetivos para la DSR, China ha invertido más de US $ 7 mil millones en préstamos e inversión extranjera directa para proyectos de redes de telecomunicaciones y cables de fibra óptica. Estas inversiones han transformado la conectividad en muchos países del planeta, desde América Latina hasta Asia Central y el Pacífico.

Las empresas chinas que ya están bien establecidas en todo el BRI, como Huawei, Alibaba y Tencent, tienen planes específicos y concretos para expandirse en América Latina ya que el área es necesitada en términos de infraestructura tecnológica.

La tecnología 5G ha sido un tema controvertido recientemente, sin embargo, también puede significar un gran salto en términos de desarrollo para América Latina. Dos de las cinco empresas del mundo que ofrecen sistemas 5G son de China: ZTE y Huawei. Este último se ha expandido por toda la región en los últimos años.

Es posible ver una tendencia no solo para América Latina, sino para las empresas de todo el mundo a importar soluciones chinas tanto para aspectos médicos como tecnológicos e implementarlas en sus países. Los equipos médicos chinos, las telecomunicaciones y las soluciones digitales se presentan en todas partes.

Podemos ver claramente que la pandemia obliga a China a repensar su Iniciativa de la Franja y la Ruta y las formas de mejorarla. Hasta ahora, hemos visto grandes resultados con la formación de varias alianzas, así como una excelente mejora en los sectores tecnológico y de salud en América Latina.